El descanso es la salsa de la vida laboral.
Mi actividad como investigadora científica la he moldeado de acuerdo a lo establecido, a lo que comúnmente se conoce. Trabajo estable y oficial de 40 horas a la semana, sin embargo me llevo trabajo a la casa y ejecuto lo que quedó pendiente después de que se duermen mis hijos, en fines de semana y varias veces en días festivos. Así era, ya no.

Después de unas buenas vacaciones uno está con mejor ánimo, energía y si no es así, al menos la batería está bien recargada para seguir realizando el trabajo que realizamos. Muchas veces también pasa que necesitamos vacaciones de las vacaciones para poder reincorporarnos a la cotidianeidad.

En mi caso, hubo un disbalance entre la demanda y la oferta, es decir, entre lo que trabajaba en mis dos plazas a tiempo completo (en el Instituto de investigación y en mi casa con los hijos), y el tiempo que descansaba. Ya no me era posible descansar, la mente siempre estaba llena de pendientes, preocupaciones, planes, exigencias, requisitos, etc. Hasta que mi olla exprés de salud mental explotó. Y que la salud mental se deteriore es algo drástico porque puede ser un proceso irreversible.

Aún tengo algunas colaboraciones científicas con colegas, trabajos en revisión, y varios proyectos en la lista de espera. Tengo otros proyectos en mente y también nuevas ideas, sueños e ilusiones. Pero para que todo esto pueda ser posible, tuve y tengo que hacer una pausa de mi trabajo como investigadora en una Institución demandante, necesitaba un descanso para volver a ponerle combustible a mi tanque que no solo estaba vacío, sino que empezaba a descomponer toda la maquinaria. Y me alegro de haber tomado esta decisión de darme un tiempo, ya que trabajé demasiado que me olvidé de vivir. Y por ahí no debe ir la cosa.
Y no es necesario moverse de ciudad, de país o de profesión. Con tomarse conscientemente tiempo para uno mismo es suficiente para mejorar su propia calidad de vida. No siempre es fácil, lo que más se dificulta es tomar decisiones y hacer los cambios necesarios en los hábitos cotidianos. Yo sigo en ese proceso y aún no alcanzo la meta. El descanso de la rutina también permite potencializar la chispa, la creatividad, adquirir nuevos conocimientos, nuevas experiencias, conocer nuevos lugares, conocer otras formas de felicidad… en resumen, te permite regresar mejor a cualquier lugar a donde tengas que regresar o a cualquier lugar donde quieras empezar de nuevo.

Pero hablar sobre los problemas y encontrarle soluciones que estemos en la disposición y capacidad de aplicar, seguro facilitará el camino.
Para ustedes que trabajan, ya sea en casa o fuera de ella, con remuneración o no, les tengo una lista de citas relacionadas con el descanso y la actividad laboral o profesional. Me gustará saber con cuál se identifican más y qué hacen para mantener ese balance «oferta – demanda» en su propia existencia.
- El descanso es la clave que desbloquea la productividad y la creatividad en el trabajo.» – Alex Pang
- «Descansar bien es una inversión en la productividad.» – Anne Wilson Schaef
- «El descanso no es una recompensa por el trabajo duro, es una parte esencial del proceso.» – Desconocido
- «El descanso profesional no es un lujo, es una necesidad. Nos permite recargarnos y dar lo mejor de nosotros en el trabajo.» – Cesar Chavez
- «El descanso es una parte importante del trabajo, y no un signo de pereza.» – John Lubbock
- «Nuestra fatiga es frecuentemente causada no por el trabajo que hicimos, sino por el trabajo que no hicimos.» – Eric Hoffer
- «El descanso adecuado es esencial para mantener un alto nivel de rendimiento en cualquier profesión.» – James Loehr
- «No trabajes tanto que te olvides de vivir.» – Dolly Parton
- «El descanso es la salsa de la vida laboral.» – Unknown
- «El descanso regular y la renovación son claves para el éxito a largo plazo en cualquier carrera.» – James Clear
La fortaleza de las cosas
Reflexiones en el cruce de vida, ciencia y familia
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