Mi actividad como investigadora científica la he moldeado de acuerdo a lo establecido, a lo que comúnmente se conoce. Trabajo estable y oficial de 40 horas a la semana, sin embargo me llevo trabajo a la casa y ejecuto lo que quedó pendiente después de que se duermen mis hijos, en fines de semana y varias veces en días festivos. Así era, ya no.