El mejor pasatiempo es aquel que te permite descubrir algo nuevo cada vez que lo practicas.
Desde que estoy en México, me despierto a las 6 am sin necesidad del despertador. Y no es por los gallos y la algarabía del lugar, sino por la falta de estrés al que estaba acostumbrada. Antes era el ritmo acelerado para cumplir metas establecidas e inamovibles: levantarme temprano para preparar desayunos, ropa para mí y los Chikis, preparar el día de trabajo, dejar a los Chikis en la escuela, ir a echarme un chapuzón helado al lago, regresar casi volando a casa para calentarme y prepararme para ir al trabajo, hacer experimentos en el laboratorio, analizar datos, escribir grants para financiar proyectos científicos, salir corriendo a recoger a los Chikis a la escuela, correr de un lado para otro con llevarlos a sus actividades, regresar a cenar, preparar para el día siguiente, etc. Nada del otro mundo, algo muy común en la sociedad: vivir de forma acelerada, dejándonos sin tiempo, ni ganas, ni energía para dedicarnos de forma más consciente y bien pensada a uno mismo.

Ahora, las responsabilidades son diferentes, pero no por eso menos importantes. Al contrario, creo que Feli y y nos metimos en menudo lío: home schooling o escuela en casa, donde el plan de estudio lo elaboramos nosotros mismos, basados en los currículos escolares de Alemania, México, y también metiéndole un poco del método sueco. No ha sido tan fácil pasar del papel de madre/padre, al de maestra/maestro. La escuela en casa lleva ya 3 semanas y hasta ahora parece que la cosa no pinta tan mal.

La parte de la socialización con otros niños la cubrimos con llevarlos a actividades deportivas en un Pilares durante la semana, y a una escuela sensacional los sábados donde aprenden música, pintura, danza y artes. Se trata de una escuela filantrópica, cuya visión es acercar las bellas artes a los niños y niñas de forma «inclusiva, no privativa ni excluyente, sino compartida desde la integralidad, el bienestar y la convivencia.» Estar en el Centro Cultural La casa Común, con su gente, se siente como estar en un lugar mágico por el ambiente, la gente comprometida y la pasión que tienen por el proyecto. El programa cultural que ofrecen, la amabilidad y fraternidad de su director y de todo el cuerpo profesorado, hacen de este Centro una mina de oro. Dénse la oportunidad de aprender a tocar un instrumento nuevo, o de pintar, o de bailar. Ya sea en este Centro o por su cuenta propia, aprender algo nuevo -y mejor aún si se trata del as bellas artes- nunca será un estorbo. El sábado pasado hubo un concierto de trova y música de protesta con el cantautor Noé Amezcua… No se imaginan la piel de gallina y los sentimientos a flor de piel por sus interpretaciones y sus composiciones. Aquí les dejo el link del Centro Cultural La Casa Común y el concierto de Noé también ahí lo encuentran: https://www.facebook.com/CCLaCasaComun

¿Recuerdan aquella persona que en cuestiones de música siempre ha tenido dos manos izquierdas y un único hemisferio cerebral? Sí, yo mera. Bueno, hasta yo estoy aprendiendo por fin música! Durante mi infancia tuve muchas clases de música, ya fueran particulares o en la primaria y secundaria, principalmente flauta y piano. En la adolescencia empecé a tocar la batería, y en la adultez el violín. Pero ningún instrumento dominé, ni aprendí bien sobre teoría musical. Y no es que no tenga la capacidad de aprender, lo que me hacía falta era la motivación y buenos profes. Ahora estoy en la Casa Común aprendiendo de solfeo y a tocar el bajo: teoría y práctica. Los profes son sensacionales. Y el asunto con el bajo me está encantando!!! Ya si lo aprendo a tocar bien o no, eso ya es otra cosa, pero por lo pronto ya me fui ayer a Eusica, una tienda padrísima que me recomendó mi profe Luis Tinajero para echar ojo a los diferentes tipos de bajos y saber cómo se siente tocar uno eléctrico vs uno electroacústico. Luis también me dio todo un repertorio de ventajas y desventajas de cada uno para poder elegir de forma más informada. Gracias profe! Me decidí por el Fender 🙂
En las noches, cuando los Chikis ya están en la cama, Feli ensaya con su guitarra y yo con el bajo. Él me ayuda con la teoría y con algo de práctica. Axo se interesa por la batería y Coyo por el piano. Y ya tenemos nombre para la banda. ¿Quieren saber? Entonces no se pierdan el próximo post de este blog.
No se crean, no hago esas payasadas de dejar en suspenso… :-p
La banda en formación se llama:
Los merolicos del rock’n roll
😎🤘🏽😂
Ya luego los invitamos al tour 2024 😆.
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Será un deleite escuchar a Los merolicos del rock’n roll! 🎸🎸🎹🥁 Delicioso leer estas líneas, Gracias, que orgullo! Abrazos DLY
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Gracias por tus palabras y tu interés en Los Merolicos, Dan! :-p A ver si luego sale una que otra colaboración con el Master DLY!
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Encantado! Sería un honor escribir, gracias! 😁📚Abrazos! DLY
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