Generando fortaleza

Nadar contracorriente ya sea en un río o en una piscina con flujo de motor causa desgaste, cansancio, desesperación y alguna que otra vez, miedo cuando sentimos que nos va a volcar la misma corriente. Sin embargo, cuando se encuentra ese hueco en la corriente que permite nadar a gusto soltando unas buenas brazadas y por fin llegar ya sea a la orilla o a la meta de tantos km nadados, puede dar un sentimiento de felicidad pura.

Pues así en la vida. El esfuerzo se sufre al principio, después se encuentra la forma que nos acomoda mejor y al final se pueden disfrutar los frutos o al menos el camino.

Y aunque hoy no nadé contracorriente, sí brinqué contra la gravedad. De tanta chamba que tengo últimamente, más los niños, más el novio de regreso, más la casa, necesitaba una válvula de escape. Comencé a saltar la cuerda hace 3 semanas, pero nos fuimos de vacaciones y sanseacabó con mi nuevo deporte. Sin embargo, nunca es tarde para retomar lo que le hace a uno bien,

Empecé con 300 saltos hoy. La vez pasada había iniciado con 500 y en 5 días estaba en 900! Quién le entra? A ver a cuántas llegamos! Los hábitos atómicos, sumados, se convierten en armas que nos ayudan a generar fortaleza.

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